Ceguera Espiritual – Como Evitarla

Ceguera Espiritual
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Ceguera Espiritual – Como Evitarla
Por: Samuel D. Miranda

Uno de los grandes regalos que Dios ha obsequiado al hombre es la visión. Tal es su importancia, que el ser no vidente es considerado por todos como una tremenda desgracia. Y en efecto, no poder contemplar con nuestros propios ojos las bellezas que Dios ha creado es algo muy triste. Sin embargo, hay un tipo de ceguera mucho más lamentable que la física: la espiritual.

En cierta ocasión el profeta Eliseo y su siervo se vieron en una situación verdaderamente desesperante. El ejército de Siria había rodeado por completo la casa en que ambos estaban, procurando apresarlos por orden del rey de esa nación enemiga. Eran solamente dos personas contra todo un ejército conformado por carros, soldados y gente de a caballo. ¿Qué posibilidades reales tendrían de escapar?

Eso fue lo primero que pensó el siervo del profeta cuando se levantó de mañana y observó con sus propios ojos a cientos de sirios a punto de atacarlos. Por esa razón, desconcertado, le dijo a Eliseo: “¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?”. La respuesta de Eliseo no pudo ser más sorprendente: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Y cuenta la Biblia que inmediatamente el profeta oró para que los ojos de su siervo fueran abiertos y éste pudiera ver como todo un ejército de ángeles con caballos y carros de fuego acampaban alrededor de ellos y los estaban protegiendo.

Muchas veces en nuestra vida, al igual que este siervo de Eliseo, padecemos de cierta ceguera espiritual que se manifiesta fundamentalmente en los momentos de crisis. Rápidamente cuando llegan las pruebas, nos lamentamos, nos desesperamos, y sin saber que hacer intentamos buscar alguna solución humana en vez de buscar la ayuda de Dios. Nos convertimos así en ciegos espirituales.

¡Qué triste es no poder ver a Dios en medio de nuestros problemas! ¡Qué penoso es levantarnos cada día y ser víctimas de los males y aflicciones que nos agobian sin poder palpar al ejército de Dios de nuestro lado! Pero ¿cómo poder desterrar de nosotros esa ceguera espiritual que tanto nos agobia y destruye? El comportamiento de Eliseo nos arroja mucha luz al respecto.

Mientras su siervo quedaba inmóvil sin saber que hacer ante tanta desesperación, el profeta, sumamente confiado, esperaba un desenlace mucho más favorable. El sabía perfectamente que Dios estaba en control del asunto y que el ejército divino lo defendía. Y es que tan íntima era su relación con Dios, que éste le dejaba ver sin barrera alguna su protección a cada instante, aún en los momentos más difíciles de su vida.

Por esa razón Eliseo confiaba plenamente en el poder de Dios, y gozaba de una paz sobrenatural. ¿Para qué desesperarse si la victoria era segura?. Aprendamos pues la lección. Mientras más estrecha sea nuestra relación con Dios, mayor y mejor será el alcance de nuestra visión espiritual. Ese fue el secreto de Eliseo y puede ser perfectamente el nuestro. Así de sencillo: si creemos y confiamos en Dios en todo momento, El nos mostrará siempre su protección, su compañía y nosotros podremos tener la capacidad de presenciarlas con nuestros ojos espirituales.

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